Puesto: Diciembre 26, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Inspiración Semanal | 15 Comentarios »
Aprendamos a proteger nuestras bendiciones al ver sólo lo bueno en las personas y situaciones.
Muchos de nosotros hemos aprendido la importancia espiritual de no juzgar a las personas y situaciones, y en su lugar ver sólo el bien. No obstante, algunos tenemos dificultad para actuar de esta manera. Esta semana, quiero explicar las leyes espirituales que subyacen bajo esta enseñanza, de manera que pueda servirnos como ímpetu para verdaderamente ver el bien en todo.
Fuerzas latentes positivas y negativas.
Kabbalah enseña que todos poseemos fuerzas dormidas de negatividad que se despiertan cada vez que nos enfocamos en la negatividad de personas y situaciones.
En nuestra vida diaria, todos llegamos a tener interacciones difíciles que nos llevan a juzgar y ver lo peor de la humanidad. Sin embargo, los kabbalistas nos enseñan que nos conviene luchar contra nuestra tendencia innata a obsesionarnos con la negatividad que vemos de manera tan cruda -y encontrar sólo lo bueno- porque dentro de cada uno de nosotros existen estas fuerzas dormidas. Ya sea que estemos conscientes o no de ello, el cómo elegimos ver al mundo afecta directamente la latencia o activación de estas fuerzas.
Siempre recuerdo al Rav hablando del hecho de que los científicos están desconcertados porque, aún cuando toda la gente tiene células cancerosas latentes, no pueden descifrar por qué se activan en algunas personas y permanecen inactivas en otras.
De esta misma forma, todos tenemos fuerzas positivas y negativas hibernando dentro de nosotros, y al echarlas a andar (a través del juicio o de ver lo bueno) se determina si tendremos una vida marcada por caos y carencia, o abundancia de alegría y plenitud.
Constante Asistencia Divina
Un segundo punto que ha de alertarnos para desear ver sólo lo bueno en las personas y las situaciones es que, kabbalísticamente, la única razón por la que somos capaces de ser las personas que queremos ser, es por la ayuda celestial que constantemente estamos recibiendo.
Para aquellos que pensamos que somos personas espirituales, buenas y decentes, es importante entender que es sólamente el apoyo constante de la Luz del Creador lo que nos da la fuerza para ser así. Cuando vemos a alguien más y lo juzgamos, subconscientemente es como si estuviéramos diciendo “Yo soy mejor que tú, porque por mí mismo soy capaz de ser una persona mejor”
De nuevo, este pensamiento es algo de lo que usualmente no estamos conscientes, y es una negación total de la asistencia constante que nuestras almas quieren y necesitan. De manera que el Creador nos dice “Si crees que todo es gracias a ti, entonces permitiré que así sea” y el apoyo es retirado, haciéndonos vulnerables a fuerzas de negatividad internas y externas.
Para muchos, esta lección de no juzgar a los demás y ver lo bueno es sólo eso, una bonita lección espiritual. Suena acertada cuando la leemos, y sin embargo cuando somos honestos con nosotros mismos, vemos que no nos provee de un ímpetu fuerte y real para desmantelar nuestra máquina de juicio innato.
Esta semana, piensa acerca de las dos explicaciones más profundas que te he descrito. Enfócate en lo bueno dentro de cada situación y persona difícil que encuentres, y esto no es de ninguna manera fácil. De hecho, en momentos llegará a ser una lucha que pelearás en la esencia misma de tu ser. Sin embargo, esta pelea es la mejor y más proactiva forma de protegerte, de conservar tu defensa celestial, y de despertar únicamente las fuerzas latentes del bien dentro de ti.
Puesto: Diciembre 15, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Inspiración Semanal | 9 Comentarios »
En la vida para ir del punto A al punto B, necesitamos algún tipo de plan para conseguir llegar ahí. Esto aplica en cada aspecto de nuestra existencia, desde lo físico hasta lo espiritual. Ya sea nuestro horario del día, el tiempo que pasamos con nuestra familia o nuestro trabajo espiritual, tenemos una visión del mejor camino a seguir, y hacemos lo posible para actuar de acuerdo a esa visión. Naturalmente, cuando nuestros planes se frustran, cuando la vida se interpone en el trayecto, nos sentimos enojados y decepcionados.
Sin embargo, los kabbalistas ven los cambios de planes bajo una luz distinta. Desde una perspectiva espiritual, es más probable que lo no planeado, o lo que llamamos acontecimientos al azar, sean oportunidades más grandes para conectar y revelar Luz, de las que teníamos en mente, en un principio.
Cuando tenemos un plan de acción, esperamos que lo que estamos haciendo sea lo correcto, pero no podemos estar seguros. Mientras que, cuando se presentan interrupciones y somos empujados a situaciones en las que no queríamos estar, la conciencia que queremos tener es ¿Quién nos puso ahí? Claro que, como individuos en un camino espiritual, sabemos la respuesta a esa pregunta –La Luz del Creador.
Este entendimiento hermoso invierte la forma como vemos los desórdenes y confusiones. Cuando ocurre lo inesperado, lo no planeado, podemos estar seguros que es ahí donde tenemos que estar, y que estamos haciendo lo que debemos hacer.
Esta es una distinción muy importante que, entendida, puede reorientar por completo cómo vemos los eventos no planeados. Entre menos control tenemos sobre una situación, más clara y directamente esta viene del Creador y, por lo tanto, más grande es la oportunidad de conexión.
Hace un par de semanas estuve en la Ciudad de México por un fin de semana. Cuando regresábamos a casa y se había asignado que el avión aterrizaría en Los Ángeles, nos informaron que el aeropuerto estaba cerrado y el avión fue re dirigido a Ontario. De ahí nos mandaron de regreso a un pequeño aeropuerto en México para cargar combustible ¡Y luego de regreso a la Ciudad de México!
Después de pasar la noche volando en círculos, llegué a la Ciudad de México al amanecer y fui recibido por Ariel, un maestro del Centro de Kabbalah y amigo. Mientras rezábamos, me dirigí a él y le dije “Obviamente es importante que rece aquí esta mañana. Hay cierta Luz que necesito revelar aquí.”
Le dije que siempre soy más feliz cuando las cosas no salen de acuerdo a lo planeado, por esta razón. Supongamos que hubiera llegado a Los Ángeles y hubiera rezado de acuerdo a mi horario de siempre. Mi anhelo habría sido que mis oraciones revelaran la mayor Luz posible, y sin embargo no podría estar seguro de que así sería. No obstante, porque fui llevado de vuelta a la Ciudad de México –no era ese mi plan- estaba seguro de que era una gran oportunidad para mi de revelar mayor cantidad de Luz . En lugar de sentirme decepcionado de que mi plan se arruinara, estaba entusiasmado de saber que sería ahí exactamente donde ocurriría la mayor revelación de Luz.
Esta semana sé consciente de que cuando tus mejores planes salen mal, es una señal de que el Creador te está mostrando un camino claro. En lugar de preocuparte y reaccionar, sólo cambia tu percepción de ser víctima de los sucesos, a darte cuenta, “Estoy siendo guiado hacia lo que debo hacer” Cualquiera que sea la situación ¡Puedes lograr mucho más que lo que habías planeado originalmente!
Puesto: Diciembre 4, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Inspiración Semanal | 1 Comentario »
A menudo las enseñanzas kabbalísticas se basan en el concepto de que como actúes, así actuará la Luz del Creador, es decir, de la manera en que trates a los demás será cómo el Creador te tratará a ti.
Por lo tanto, si queremos que la Luz comparta continuamente bendiciones y bondad, entonces debemos cultivar una conciencia que continuamente busque compartir con los demás. De hecho, debemos compartir ridículamente.
Algunas personas sólo hacen su conexión, comparten, meditan, rezan –actúan espiritualmente- cuando se encuentran en problemas y necesitan asistencia Divina. Ese es un nivel de vida. Otro nivel es, como decía el Rey David en los Salmos “Puedan la bondad y la misericordia pasar a través de mí todos los días de mi vida,” lo que significa que mientras aprovechemos las oportunidades para ayudar y compartir con los demás, las bendiciones irán tras nosotros.
¿Qué clase de vida quieres tener? ¿Quieres una vida en la que todo está bien y de pronto necesitas correr en busca de una bendición? ¿O quieres que esas bendiciones te busquen a ti?
La mayoría de nosotros quiere una vida en donde la bondad es derramada todo el tiempo sobre nosotros. ¿Cómo podemos crear eso? Bien, es muy simple. Si actúas de esa forma con la demás, el Creador actuará así contigo. Este concepto se expresa en la historia bíblica de cómo Isaac llegó a casarse con Rebeca. Está escrito que Abraham envió a su sirviente Eleazar a encontrar el alma gemela para su hijo. Eleazar (un alma elevada) reza para recibir orientación y obtiene una respuesta. La primera joven que responda a su solicitud de agua será “la elegida”. La historia continúa. Cuando se detiene en un pueblo pequeño, descubre a Rebeca de pie junto a un pozo, ocupada en atender a su rebaño de ovejas.. Él se le acerca y le pide agua. Rebeca no sólo le concede lo que pide, sino que además le da líquido suficiente para todos los que le acompañan. Y, para aquellos de ustedes que no están familiarizados con la historia, les puedo decir que Eleazar era un hombre gigantesco que viajaba con un gran séquito de camellos y ayudantes.
Cuando cuento esta historia suelo hacer una broma –esta no era una prueba para el alma gemela de Isaac, ¡Era una prueba para una persona loca! Imaginen a este hombre grande y fuerte, con todo su grupo de gente y animales, acercándose a esta jovencita para pedirle agua. La respuesta normal de alguien amable sería darle agua a él. Pero apresurarse a seguir su impulso y darle de beber a toda la gente y a los camellos ¡Es ridículo!
La idea es que la mayoría de nosotros compartimos cuando tiene sentido –Soy una persona amable, alguien tiene necesidad, y entonces le doy. Pero esta historia nos enseña que debemos cambiar nuestra visión del compartir. No se trata de la otra persona, se trata de mí. Cuando entiendes el poder y la influencia que compartir tiene en tu vida, no puedes más que buscar hasta encontrar formas ridículas de compartir.
Ahora bien, sé que esto no es fácil. Si entendiéramos esta lección, todos la viviríamos, pero nuestro trabajo es despertar este entendimiento. Esta semana, haz tuyo este concepto. Busca gente con quien puedas compartir –especialmente con quien no quieras- y de nuevo, con la conciencia correcta. No compartas porque eres una buena persona y quieres ayudar a alguien. Comparte porque sabes que tienes que ir detrás de alguien y compartir ridículamente para que la Luz venga detrás de ti, con bendiciones ridículas.