Puesto: Noviembre 26, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 6 Comentarios »
Todos nosotros nos hemos enfrentado en algún momento a una situación en la que nos sentimos con las manos atadas. No importaba lo que hiciéramos o dijéramos, sabíamos que no podríamos cambiar el resultado. “El médico me diagnosticó…, el abogado dijo…, el psíquico predijo…”.
Esta idea de “se acabó y no hay nada que pueda hacer al respecto” es por la que mi profesor y padre, el Rav Berg ha protestado en contra, toda su vida. Lo que he aprendido de él, y que deseo compartir contigo esta semana, es que siempre hay algo que podemos hacer.
Siempre.

Hay una bella historia de tiempos antiguos acerca del Rey Hizkiyah, Rey de Judea durante los años de 715-687 A.C. Un día, en su cama de enfermo, fue visitado por el profeta Isaías. “Dios me ha enviado para darte un mensaje. Prepara tus asuntos, vas a morir. Tu no vas a vivir”.
¡Qué mensaje! No fue suficiente con decirle que se estaba muriendo, se aseguró de hacer hincapié en que no iba a vivir, (que los kabbalistas explican que fue un código acerca de que no había esperanza para él en el más allá, tampoco) aturdido, el rey pregunta: “¿Por qué?”.
“Porque no intentaste tener hijos en este mundo”.
El Rey abogó con el Profeta, diciéndole que la razón por la que no había tratado de procrear era porque tuvo una visión profética en la que había visto a su descendencia causando gran destrucción al mundo.
“¡Nunca des por un hecho aquello que ves!”, contestó el Profeta. “Incluso aunque se trate de una visión divina. No te preocupes por las cosas que no han sucedido, que no tienes bajo control. Debes hacer lo que tienes que hacer, lo que es correcto”.
El Rey vio el mérito de la lección, y con esperanza renovada preguntó si podía casarse con la hija del Profeta. “Tal vez con mis méritos y tus méritos combinados, los descendientes serían justos.” Su propuesta fue rechazada, el Profeta le informó sobriamente que el decreto había sido firmado, y que nada se podía hacer al respecto.
Para ello, el Rey respondió: “¡No quiero escuchar tu profecía! Sal de mi casa. Esto es lo que he aprendido de mi bisabuelo el Rey David: incluso aunque se tenga la espada en el cuello, no se debe renunciar a la esperanza, porque siempre se puede atraer misericordia para cambiar.
El profeta se marcha, e Hizkiyah se eleva y transforma su conciencia, y a continuación, reza y suplica para que se le conceda más vida.
Esta es nuestra lección. En ningún momento debemos aceptar un decreto, una predicción, un diagnóstico, o lo que sea. En el caso del Rey Hizkiyah, el mismo Dios dijo que todo estaba acabado, y él se niega a aceptarlo. ¡Y con esa conciencia, transforma el decreto! Si hubiera aceptado las noticias como algo definitivo, no hubiera podido cambiar el decreto y habría muerto.
Fíjate en la diferencia. No se trata sólo de un entendimiento. Se trata de una conciencia. Si entiendes el concepto, pero sigues permitiendo que tus pensamientos digan, sí, quizá se acabó, tal vez el médico, el abogado, el contador, o el psíquico están en lo correcto; entonces no serás capaz de cambiar nada.
Puedes aplicar esta lección de la manera más grande y más pequeña. Incluso cuando se trata de estudiar la Kabbalah hay momentos en que nos enfrentamos a conceptos que parecen sobrepasarnos, impenetrables. En estos casos debemos aplicar esta conciencia diciendo, debo empujarme a mí mismo.
Esta es la conciencia que queremos despertar esta semana. No es fácil de lograr, pero es la clave para tener realmente el poder y la capacidad de cambiar todo. Siempre hay algo que podemos hacer para crear el cambio.
Puesto: Noviembre 26, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | No hay comentarios »
El pasado fin de semana en NY, fuimos a ver la exposición de Giorgio Morandi en el Museo Metropolitano. Se las recomiendo muchísimo. Tiene la habilidad de hacer de lo simple algo poderoso y trascendental. La experiencia me ha parecido casi espiritual.

Si aún no han descubierto a Morandi, el siguiente artículo del New Yorker (en inglés) es un buen lugar para comenzar.
Puesto: Noviembre 25, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 2 Comentarios »
Uno de los atributos más poderosos de la espiritualidad verdadera es que es lógica. Todo tiene una razón y una lógica. Los milagros son entendidos a menudo, incluso por las personas que creen en ellos, como algo que no tiene razón o motivo, y que siempre se producen en una esfera que está más allá de nuestro control.
Sin embargo, los kabbalistas explican que los milagros son una ciencia con una lógica, con motivos, y reglas a seguir.
Una de las reglas más importantes de los milagros es la siguiente: Los milagros no ocurren. Si necesitamos un milagro y lo entendemos como algo fuera de lo común -antinatural- entonces será difícil crear uno.
El entendimiento correcto es que no hay milagros, al igual que no existe lo natural. ¿No existe lo natural? Considera esto: ¿por qué el sol sale por la mañana y se pone por la noche? Nuestra mente simple nos dice: porque no vemos la fuerza espiritual detrás de esto, es lo natural. Si el sol no se ocultara por las noches, eso sí sería un milagro, porque contradice lo que hemos aceptado como natural.
Pero este no es el caso. El Creador hace que el sol salga por la mañana y se oculte por la noche. Si hubiera una buena razón para que el sol no se ocultara, el Creador pondría fin a su puesta.
Cuando entendemos esto, entonces nos damos cuenta de que no hay ninguna diferencia real entre la puesta y la no puesta del sol, no hay ninguna diferencia entre lo que se piensa que es natural y lo que se piensa que son los milagros.
Esta es una comprensión fundamental a tener en cuenta para poder ser capaces de crear un milagro. Si nos limitamos a pedir un milagro, pensando que algo fuera de lo común tiene que ocurrir, entonces es difícil que suceda. Pero cuando entendemos que lo que estamos pidiendo es simplemente que el Creador reordene aquello que ordena de todos modos, entonces es mucho más fácil para nosotros crear interminables milagros en nuestra vida.
Puesto: Noviembre 25, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 1 Comentario »
Para la mayoría de nosotros existe una discrepancia entre las bendiciones que tenemos y la alegría que recibimos de esas bendiciones. La pregunta es, ¿Qué ocasiona esta discrepancia?
El Zóhar, texto fundamental de la Kabbalah, nos recuerda que este problema ha existido durante mucho tiempo. Surgió en una de las primeras historias de la Biblia, Adán y Eva en el Jardín del Edén. En ese momento, de acuerdo a la Biblia, Adán y Eva podían comer de cualquiera de los árboles del jardín a excepción de uno, conocido kabbalísticamente como El árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.
Está escrito que la serpiente, que representa el lado oscuro de nuestra naturaleza, se acercó a Eva y comenzó a plantar semillas de duda en su mente, “¿Así que ustedes no pueden comer de cualquiera de los árboles?”
“No, no, no,” respondió Eva. “Podemos comer de todos los árboles excepto de este.”
La serpiente siguió fastidiándola hasta que su carencia se convirtió en su único enfoque.
La Kabbalah enseña que este proceso es uno de muchos por los que atravesamos, aunque tenemos muchas bendiciones en nuestras vidas, nos centramos en una o dos áreas en las que creemos que tenemos carencias. Cuando empezamos a poner nuestra atención lejos de las bendiciones que tenemos, es como si un velo las tapara, bloqueando las bendiciones y la Luz que podemos extraer de lo que ya poseemos.
Esta semana, tenemos que entender primero esta realidad. Hay una voz o fuerza constante que va a tratar de apartar nuestra atención de todas las bendiciones que tenemos, para que nos centremos sólo en las áreas en las que experimentamos carencias. Esta voz proviene del lado oscuro de nuestra naturaleza.
En segundo lugar, tenemos que entender que es nuestra responsabilidad luchar en contra de esta tendencia. Esto significa que tenemos que decirnos, “voy a olvidarme de esa área de carencia, me voy a enfocar con más energía, y voy a despertar mucha más apreciación hacia las bendiciones que ya tengo”.
Espiritualmente, esta conciencia provoca que más bendiciones, Luz, y plenitud fluyan de todas las áreas de nuestras vidas.
Tú puedes alcanzar esta conciencia al enfocarte en las bendiciones que ya tienes. Si lo haces, les permites brillar y satisfacerte en formas nuevas y mejores. La idea subyacente es que las bendiciones que ya tienes en tu vida pueden darte mucha más plenitud de la que te dan actualmente, ya que las vas a apreciar más y te vas a concentrar mucho más en ellas.
Puesto: Noviembre 25, 2008 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | No hay comentarios »
Con el fin de mantener una dirección constante en nuestro desarrollo espiritual, es importante recordar claramente que sólo hay dos caminos, uno es el de la Luz y otro el de la Oscuridad. Y que nos encontramos en alguno de los dos, no hay término medio. Además, es importante tener claro lo que cada camino contiene, y la conexión que existe entre nuestras acciones y estos caminos.
El camino de la Oscuridad contiene dentro de él toda la negatividad, tristeza, dolor y finalmente la muerte. El camino de la Luz contiene todo lo que es bueno, la alegría, la libertad y la vida. Los Kabbalistas aclaran también los dos grupos de acciones que nos conectan a cada uno. Las Acciones que provienen de nuestro deseo de recibir para uno mismo, nos conectan sólo al camino de la Oscuridad. Las Acciones que provienen de nuestro deseo de compartir nos conectan a la senda de la Luz.
Esto quiere decir que cada vez que realizamos una acción que se basa en nuestro deseo de recibir, nos conectamos a la senda de la oscuridad, atrayendo hacia nosotros la negatividad, la tristeza, el dolor y finalmente la muerte. Este es un entendimiento temido e importante. El antiguo Zóhar explica que la muerte generalmente ocurre cuando una masa de oscuridad crítica se ha formado a través de acciones basadas en el deseo de recibir. En cambio cuando realizamos acciones positivas, quitamos un grado de oscuridad y obtenemos alegría, libertad y vida.
No puedo exagerar en la importancia de esta lección. Es bastante sencilla de entender y muchas personas podrían sentir que conocen esta información. Pero sé con certeza, que hay pocas personas que viven realmente con esta conciencia todo el tiempo. Esta es una lección que, cuando es comprendida y recordada, puede cambiar el curso de nuestras acciones y de nuestra vida.