Los grandes kabbalistas de los últimos miles de años, mantuvieron esta sabiduría con la previsión de que un día serviría como catalizador para el cambio personal y global. Mi esperanza es que estas palabras despierten tu corazón para ser mejor, para elevarte, para ser mejor hoy de lo que fuiste ayer, para que podamos acercarnos a un mundo sin dolor, sin sufrimiento, e incluso como la Biblia y el Zóhar prometieron, sin más muerte.

El Hombre Santo sin Hogar

Puesto: Febrero 27, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Historias | 13 Comentarios »

Siempre estoy buscando historias para inspirarme e inspirar a mis estudiantes, y la siguiente es una de esas historias. Consérvala en tu corazón y te impulsará a hacer cosas increíbles:

Hace cientos de años había un grupo de hombres sin hogar que viajaba de pueblo en pueblo buscando comida y refugio. Normalmente se las arreglaban, pero no esta vez. Durante semanas y semanas se encontraron sin siquiera un bocado para comer.

Un día estaban sentados en medio del bosque, lanzando ideas de cómo encontrar comida. La cabeza del grupo tuvo una idea. En ese entonces, era común que kabbalistas famosos recorrieran el territorio en busca de gente que necesitara su sabiduría y poder. Y era común que la gente del pueblo los recibiera como reyes, prodigando sobre ellos comida y regalos.

Le propuso al grupo que fueran al río más cercano, lavaran sus ropas, y luego encontraran el pueblo más cercano, en donde dirían a todos, que su líder era una alma grandiosa y justa.

Sin nada que perder, decidieron probar.

Fueron al río y se asearon. Luego enviaron al pueblo más cercano a dos de los pordioseros como emisarios para que alertaran a la gente de que un gran kabbalista estaba por llegar. Fueron a cada lugar de oración, y al Ayuntamiento y anunciaron que el gran fulano de tal llegaría en cualquier momento. La gente se creyó el cuento de cabo a rabo, tanto que el hombre más rico del pueblo los invito a hospedarse en su casa.

¡Un golpe de suerte! Así que, esa noche se encontraron sentados en una mesa magnífica, adornada y llena de comida. Se atiborraron sin recato, engreídos de su exitosa estafa. Hacia el final de la comida, el hombre rico se dirigió al “hombre justo” y murmuró “Tengo que decirte la verdad. La razón por la que te invité a mi casa no fue sólo para compartir contigo. Hay algo que quiero pedirte. Mi hija ha estado enferma durante mucho tiempo y los doctores han renunciado a toda esperanza. Cuando escuché que un hombre de tu grandeza venía al pueblo, pensé que era mi última oportunidad para salvarla. ¿Puedes sanarla? ¿Puedes traer este milagro a nuestro hogar?”

Como podrán imaginar, el grupo de hombres sin hogar estaba sorprendido y asustado. En sus mentes resonaba el hecho de que no sólo eran unos mentirosos, sino que ahora iban a arruinar la esperanza de este hombre. Sin saber que hacer, todos miraron a su “honrado líder.”

Él se dio cuenta de sus miradas y se dirigió al padre, diciendo “Vayamos dentro a ver a tu hija”.  Entraron y el hombre sin hogar tomó algunos libros de oraciones del estante y luego le dijo al padre que lo dejara a solas con la joven.

Permaneció ahí por dos horas y cuando finalmente salió, su cara estaba roja y sus mejillas llenas de lágrimas. Se dirigió al padre y le dijo, “Creo que tu hija va estar bien. Ya se ve mejor. Anda y velo tú mismo.”

Claro está, el padre entró y descubrió que el hombre sin hogar estaba diciendo la verdad. Ella se veía mucho mejor de lo que se había visto en meses, y comprobó que ya estaba sanando.

Mas tarde esa misma noche, luego de que los pordioseros dejaron el pueblo, todos se juntaron alrededor de su líder y le exigieron respuestas, frenéticamente. “¡Tú no eres un hombre justo! ¡Tú eres un pordiosero sin hogar como el resto de nosotros! ¡¿Qué pasó ahí?!”.

Miró  a cada uno de ellos directo a los ojos y dijo “Claro que lo que dicen es verdad. No soy nadie, sólo un mentiroso, sin hogar, como el resto de ustedes. Pero cuando entré en esa habitación y vi el amor que el padre tenía por su hija, rompí a llorar. Me encontré diciéndole al Creador. ‘Tú sabes quien soy - un mentiroso, un don nadie. Pero también sabes el amor que este padre siente por su hija. Él piensa que yo puedo ayudar y aunque ambos sabemos que no puedo, por favor, por el bien de este hombre, permite que tu poder sanador entre en su hija.’ Lloré en esa habitación por dos horas, y el resto, bien, ustedes vieron el milagro como yo”.

Todos nosotros, en algún grado, somos este hombre sin hogar. Puede ser que pensemos que debemos estar a  cierto nivel para hacer milagros a otras personas, pero la lección aquí es clara: no importa que tan bajo creamos que estamos, podemos abrir un canal siempre, a través del cual,  puede fluir la Luz del Creador.

Dejemos que esta historia nos recuerde nunca, nunca, decir “no puedo” o “esto necesita hacerlo alguien más elevado que yo”. Recuerden al hombre sin hogar. Recuerden la vida de la niña que salvó. Recuerden que a través de un deseo genuino de ayudar, todos podemos ser canales para que la Luz traiga milagros grandiosos a las vidas de otros.


Mes de la Felicidad

Puesto: Febrero 25, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Felicidad | 4 Comentarios »

Piscis, el mes de Adar que empieza hoy, es muy importante. Los kabbalistas enseñan que mientras este mes comienza se abren las puertas de la alegría y la felicidad. Hay una gran oportunidad para traer a nuestra vida mucha alegría en este mes. A mi padre, el Rav,  su maestro le enseñó que “La felicidad es un asunto supremo, un regalo que se nos ha dado, y que nos tenemos que ganar a través de nuestro trabajo y crecimiento”.

Feliz nuevo mes,

Michael


Cita

Puesto: Febrero 16, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Retos | 9 Comentarios »

Me topé con esta cita y la encontré muy inspiradora.

“Sé amable, pues a todos a quienes conoces están peleando una dura batalla”.

-Platón


La perfección existe dentro

Puesto: Febrero 13, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Enfocarnos en lo Bueno | 19 Comentarios »

Todos, en algún punto, hemos hecho alguna cosa, o quizá muchas cosas, de las que no estamos orgullosos. De hecho, puede que sintamos que debido a nuestras acciones hemos dañado de alguna manera nuestra alma, volviéndonos incapaces de crecer y madurar espiritualmente.

A esto los kabbalistas dicen que el alma no puede ser dañada jamás; puede sólo ser recubierta.

La chispa de alma dentro de cada uno de nosotros es perfecta y pura más allá de las palabras. En todo momento estamos conectados con la Luz del Creador y no hay acción que pueda romper esta conexión. Podemos cubrir con un velo esta conexión, impidiéndole, por lo tanto a nuestra alma brillar con toda su Luz para nosotros y los demás, pero no podemos destruirla jamás.

En la esencia de nuestro ser, somos puros y perfectos. Siempre. Debemos saber esto si vamos a llevar la vida plena para la que estamos hechos. Ten en cuenta que esto no es un mensaje agradable diseñado para hacerte sentir bien contigo mismo. Esta lección está ligada al concepto kabbalístico fundamental que dice, las bendiciones no pueden morar en la oscuridad.

La idea es que, cuando compartimos con alguien, la Luz se revela. Naturalmente queremos agregar esa Luz a nuestra cuenta de Banco. Sin embargo, lo que los kabbalistas están diciendo es, si nuestra visión de nosotros mismos es oscura, entonces la Luz no puede venir a nosotros porque no hay afinidad.

Para aquellos que somos un poco duros con nosotros mismos, necesitamos cambiar nuestra propia percepción de forma que podamos experimentar la Luz que nuestras acciones están revelando.

Recuerda esto siempre, podemos conectarnos con el Zóhar, procurar acciones de compartir, y hacer todo lo que los kabbalistas recetan para revelar Luz. Sin embargo, si nos falta este sólo ingrediente, entonces la Luz que revelamos no tendrá lugar en donde morar.

Ver nuestra perfección es el campo de trabajo en el que se practica la Kabbalah.

Debemos estar siempre atentos de no salirnos del camino con pensamientos de, no lo merezco, he causado demasiado daño -a otros y a mí mismo, no puedo crecer y cambiar ahora.

Son justo estos pensamientos los que impiden que la Luz del Creador entre en nuestras vidas. Cuando deseamos un flujo de Luz y bendiciones más profundo, debemos estar conscientes de nuestra perfección innata. Esto no significa que no seamos honestos con nosotros mismos. Todos hemos oscurecido nuestra alma con capas de egoísmo y dolor, y hay un proceso continuo de eliminación que necesita llevarse a cabo. Pero nuestras acciones negativas no pueden nunca extinguir nuestra chispa de Luz.

Señalando un muy buen punto, hay una gran diferencia entre pensar, soy una mala persona, y pensar, soy un alma perfecta cubierta parcialmente por acciones que he realizado.

El odio a uno mismo es sabotaje serio, porque si estamos intentando conectar con la Luz mientras pensamos mal de nosotros, entonces simplemente no podemos atraer la Luz. Por lo tanto, para combatir esta tendencia de autocrítica no productiva, debemos fortalecer nuestra conciencia para ver más allá del desorden, hacia la verdad pura y poderosa al centro de nuestro ser.

Los kabbalistas llevan este pensamiento un paso más allá. Si queremos ayudar a la gente en nuestras vidas, entonces debemos ver su perfección también. Cuando sólo vemos la oscuridad en nuestros amigos, estudiantes, hijos y colegas, no podemos ayudarlos. Sólo viendo su perfección podemos ser una verdadera ayuda.

Cuando quiero ayudar a un amigo que ha hecho algo incorrecto, debo resistir mi tendencia natural a juzgar, porque una vez que estoy en ese estado de ánimo, ya es inútil. No puedo ayudarlo más, no de una forma duradera, en realidad. Más bien, lo que necesito hacer es recordar que está conectado a la Luz, que es un alma perfecta, y lo que yo estoy haciendo es ayudarlo a eliminar esos velos de manera que su perfección pueda brillar.

Esta semana, concéntrate en tu grandeza. Permite que este sea el foco de tus oraciones de la mañana o tus meditaciones. Recuérdate que tienes un alma impresionante y que estás siempre  conectado fuertemente al Creador. Mientras fortaleces esta conciencia, la Luz del Creador puede brillar más que nunca.


¿En dónde está el Jardín del Edén?

Puesto: Febrero 12, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Jardín del Edén | 4 Comentarios »

Cuando los kabbalistas hablan de traer el gamar hatikún, el fin de la corrección, también conocido como Mesías, no hablan de un gran cambio que un día le sucederá a nuestro mundo. El cambio ya sucedió. El Mesías está aquí. No lo vemos ni lo sentimos.

El Zóhar explica que en cualquier comento, la versión perfecta de nuestro mundo está siempre aquí, frente a nosotros. Lo que vemos como dolor, lo que experimentamos como oscuridad, es una ilusión. No es la esencia verdadera de la realidad. La perfección, conclusión y plenitud están con nosotros todo el tiempo. No las vemos porque nuestros ojos y corazones están cerrados.

Hay una razón espiritual importante por la que esto es así. Imagina que caminaras en una tormenta de arena, y la tierra y la suciedad te rodearan, azotándote la cara. Naturalmente que cerrarías los ojos y la boca para protegerte ¿Cierto?

Lo mismo sucede en el plano espiritual. Cuando hay una cantidad tremenda de oscuridad alrededor de una persona, es esencial que el Creador cierre nuestros ojos y nuestros corazones. Cuando estamos involucrados en una vida que es egoísta -y todos lo estamos de alguna manera- atraemos todo tipo de oscuridad y negatividad. Si el Creador permitiera que nuestros ojos y corazones permanecieran abiertos en estos tiempos, al igual que la arena, la negatividad dañaría nuestra esencia.

Por lo tanto, como una protección para nosotros, el Creador cierra nuestros ojos y corazones de manera que el daño que uno puede hacer a su alma con acciones egoístas, disminuye enormemente.

La enseñanza aquí es que el cerrar nuestros ojos y nuestros corazones no es un castigo. Es un favor. Y qué tanto podamos abrirlos o cerrarlos dependerá de cómo vivamos nuestras vidas. En la medida que nuestras vidas estén basadas en egoísmo, en esa medida nuestros ojos y corazones permanecerán cerrados. De la misma manera, entre más vivamos nuestras vidas en el camino del deseo de compartir, y dar a otros, más permitiremos que nuestros ojos y corazones se abran. Y, como explica el Zóhar, esto es lo único necesario para que nosotros completemos nuestro proceso en este mundo, y lo llevemos al gamar hatikún, el fin de la corrección.

Hay una historia sobre un kabbalista que ascendió a los mundos superiores una noche mientras dormía, y preguntó a un grupo de almas en dónde se encontraba el camino hacia el Jardín del Edén.

Le dijeron que siguiera una ruta específica. Él comenzó a caminar por esta carretera, un camino muy sencillo y simple, cuando de pronto a su derecha vio a algunas almas sentadas estudiando juntas. Les preguntó, “¿Cómo llego al Jardín del Edén?”
“Ya estás ahí”. Le respondieron.
“¿Esto es todo? ¿Un camino de grava con un poco de pasto a los costados? Esto no es lo que esperaba”. Exclamó.
“El Jardín del Edén no es un lugar externo. Está dentro de ti”.

La idea es que el Jardín del Edén, el gamar hatikún, el Mesías, están aquí ahora mismo. Es sólo que no nos permitimos verlos. Lo único que el mundo espera es que nuestros ojos y corazones se abran y entonces percibamos lo que hay aquí ahora. No tenemos que salir corriendo y cambiar el mundo. Sólo tenemos que abrirnos y pedir  -rogar- al Creador que nos dé la habilidad de abrir nuestros ojos y corazones para que podamos experimentar lo que hay aquí, ahora mismo.