Puesto: Julio 30, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 4 Comentarios »
¿Cuántos amigos verdaderos tienes?
El Rav, mi padre, dice con frecuencia que si una persona merece tener un amigo verdadero en toda su vida, posee una gran bendición.
La verdadera amistad es cuando ponemos las necesidades y deseos de nuestro amigo antes que las nuestras, y ellos hacen lo mismo por nosotros. Muchos de nosotros tenemos gente en nuestra vida por la que nos preocupamos y a la que ayudamos… cuando podemos. Pero la pregunta en cuanto a la amistad verdadera es, ¿son más importantes para mí las preocupaciones de esta persona que las mías? Cuando ambos experimentamos la misma necesidad o carencia ¿busco satisfacer la suya antes de satisfacer la mía?
Cuando la respuesta es sí, tenemos una amistad verdadera.
Ciertamente esto no es algo fácil de hacer, siendo el ego como es. Es por ello que mi padre dice que es una gran bendición si podemos tener el mérito de contar con al menos un amigo así en toda nuestra vida.
Es importante entender el poder espiritual de la amistad verdadera. Cuando una persona tiene una relación con otra en este nivel máximo, puede tanto eliminar juicio, como atraer bendiciones a la vida de ambos.
La explicación de esto es que así como actuamos con otros, así la Luz del Creador actúa con nosotros. Cuando en nuestra mente y nuestro corazón estamos dispuestos a dejar ir todo aquello de lo que nos estamos ocupando, y encargarnos de las necesidades de nuestro amigo todo el tiempo, también el Creador deja todo y se ocupa de nuestras necesidades. Como es arriba es abajo.
Llevado esto un paso más lejos, cuando una persona se encuentra en una situación difícil, una de las herramientas que puede usar para salir de ahí, es desarrollar una amistad verdadera con alguna otra persona.
Una de mis historias favoritas para ilustrar este punto es una que mi padre escuchó de su maestro, y que ahora les contaré. En ella descubro Luz nueva cada vez que la comparto.
Había una vez un hombre que vivió cientos de años atrás, que hizo algo por lo que el rey le condenó a muerte. Después de escuchar la sentencia, el hombre se dirigió al rey y le pidió “¿Puedo por favor contar con una semana para poner mis asuntos en orden?”.
El rey le respondió, “Me gustaría concederte este deseo, pero me preocupa que huyas y no regreses para enfrentar tu condena. Si puedes encontrar a alguien que ocupe tu sitio mientras te dejo en libertad por una semana para que te ocupes de arreglar tus asuntos, te dejaré ir. Pero ten en mente que si no vuelves a tiempo para enfrentar tu condena; mataré a tu amigo, aun si llegas un minuto tarde. Sin embargo, si vuelves antes de que pase una semana, la sentencia se llevará a cabo contigo, como se suponía”.
Este hombre acudió a su mejor amigo, a quien había amado desde la niñez, y le preguntó, “¿puedes hacerme este favor? Requiero una semana para arreglar mis asuntos antes de que el rey me sentencie a muerte. Necesito que me sustituyas en la cárcel por una semana y así el rey me permitirá ir”.
Su amigo le respondió, “claro que iré a la cárcel en tu lugar, haría cualquier cosa por ti”.
Pasa una semana y el hombre pone sus asuntos en orden. Pero se demora en el camino de vuelta y llega un poco tarde de regreso a la cárcel. El rey decide, “este hombre no ha cumplido su promesa, así que no tengo más remedio que llevar a cabo la sentencia de muerte en su amigo”. Los guardias acompañan a su amigo a los calabozos para que se prepare para ser ahorcado.
Y entonces el hombre que estaba originalmente sentenciado a muerte empieza a correr hacia los calabozos. “¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy! Se me hizo un poco tarde pero aquí estoy”. Yo fui el sentenciado a muerte así que yo soy el que debe morir. Liberen a mi amigo y pónganme en su lugar”.
Entonces el amigo empieza a gritarle de vuelta, “¡No, pasaron los siete días! De acuerdo con los términos de su contrato, mi amigo no puede ser ejecutado. Ahora soy yo el que se supone que debe morir!”. Y ambos empezaron a alegar por sus casos ante el rey, rogando cada uno por ser ejecutado en lugar de su amigo.
El rey, al ver el amor desinteresado entre estos dos amigos, pidió silencio. “Mi decreto mandaba la muerte de una persona, pero veo que el lazo entre ustedes es tan completo que si llevo a acabo la sentencia estaré matando a dos personas. Por lo tanto me veo forzado a anular mi decreto original. Ambos pueden irse”.
Cuando miras tu vida, ¿puedes identificar una amistad así? Si no, esfuérzate por desarrollar este nivel de preocupación y altruismo dentro de ti. Sé conciente de que cuando desarrollas un lazo así de profundo con otro ser humano, eliminas juicio y abres las puertas a un tremendo flujo de Luz y bendiciones a tu vida.
¡Podamos todos merecer un amigo verdadero!
Puesto: Julio 9, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Estar Atento | 9 Comentarios »
La semana pasada hablaba con un estudiante que compartió conmigo noticias difíciles acerca de su familia. Su pariente cercano estaba experimentado lo que “parecía” ser el comienzo temprano de un desorden debilitador del cerebro. Aún no había un diagnóstico médico y, sin embargo, él y su familia estaban ya proyectando lo peor.
En mis conversaciones con esta persona, le dije lo peligroso que es sentarse por ahí a discutir lo mal que están las cosas, o que van a estar. Las palabras y los pensamientos tienen poder. Estaba pensando cuan a menudo el Rav me enseñó, “nunca dejes a las cosas negativas entrar en tu mente o salir de tu boca”.
Él no quería decir que debiéramos ignorar. Él no quería decir que no sintiéramos dolor. Él quería decir que debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para inyectar pensamientos y palabras positivos en las situaciones. La manera en que pensamos acerca de las cosas, y la manera en que hablamos de ellas, les permite manifestarse.
En el nivel espiritual, la energía viene a este mundo sin forma. Piensa en ella como el barro crudo antes de que el escultor le haya puesto las manos encima. Nuestras palabras y pensamientos son las manos del escultor, dando aspecto, forma y dimensión a nuestra realidad. Nosotros completamos la manifestación.
Yo escucho a la gente hablar todo el tiempo de sus dificultades, de lo mal que están o van a estar las cosas. Espiritualmente, esto es un problema porque nuestras bocas forman la energía, de una u otra manera. Cuando somos reflexivamente pesimistas, corremos el riesgo de crear manifestaciones incambiables -Bueno, nada es incambiable - pero al menos manifestaciones mucho más difíciles de lo necesario.
De hecho, el Zóhar dice que si tienes un sueño deberías decírselo sólo a alguien que sabes que te ama de verdad. Como la energía, un sueño es Luz no manifestada. Aún si se supone que debe ser una bendición, puede ser deformado por nuestros pensamientos y palabras, o por todo aquello que nos rodea. Por lo tanto, es muy importante mantener nuestras palabras y pensamientos tan positivos como podamos en cualquier situación. Y, desde luego ser conscientes de no estar cerca de gente que no hace otra cosa que inyectar dudas e incertidumbre.
Otro ejemplo se remonta a miles de años atrás al reino del Rey Yoshiyahu. Él estaba viviendo levantamientos tremendos en su nación, y quería escuchar directamente del Creador qué hacer al respecto. Como a menudo sucedía, él fue en busca de un profeta que podía traer profecías de los mundos superiores. En ese tiempo los mejores eran el profeta Jeremías y la profetisa Huldá. Después de mucho deliberar, el rey envió a su mensajero para que le trajeran el mensaje de Huldá, a pesar de que Jeremías era un profeta más famoso. Su decisión se basó en el principio kabbalístico de que las mujeres son, por naturaleza, más amables y compasivas. El Rey sabía que toda profecía se forma por la esencia del profeta, y sabía que cualquiera que fuera el mensaje que les estaba siendo enviado desde los mundos superiores sería una manifestación más positiva, si ésta era canalizada a través de una mujer.
Es la misma idea. Cuando entendemos que así como la energía desciende, alguna positiva y otra con desafíos en ella, así también la forma en que nosotros y los que nos rodean hablan y piensan de la situación empieza a formar dicha situación.
Por lo tanto, debemos ser conscientes del peligro del habla y de los pensamientos negativos, ya que se relacionan con nosotros y con las personas que dejamos entrar en nuestras vidas.
Esta semana, entiende el poder que tus palabras y pensamientos juegan en manifestar tu realidad. Entre más consciente eres, mejor será el resultado para ti y quienes amas. Si estás en verdad luchando con esto -como todos lo estamos- entonces acércate a alguien que sabes que inyectará optimismo y te ayudará a fortalecer tu visión. Este intercambio puede ser crucial al influir positivamente en tus bendiciones.
Puesto: Julio 9, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 8 Comentarios »
“Las bendiciones no pueden yacer en un lugar de oscuridad”, si somos pesimistas o creemos que somos poco merecedores, entonces las bendiciones que nos hemos ganado no pueden manifestarse en nuestras vidas.
Puesto: Julio 3, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Humildad, Retos | 11 Comentarios »
Quizá hayas experimentado momentos en tu vida en que, a pesar de hacer todo el trabajo espiritual “correcto”, los resultados aún no se manifiestan ¿Por qué sucede esto? ¿Es porque no lo merecemos? ¿O tal vez no hemos hecho suficiente para ganárnoslo? Estas son preguntas que todos nos hemos hecho en uno u otro momento, y la respuesta es simple. Muy a menudo nos hemos ganado las bendiciones, pero estas no pueden fluir a nuestra vida porque simplemente hemos dejado una barrera entre nosotros y esas bendiciones. Está barrera se llama ego.
Permíteme explicar. Así como el agua fluye hasta el nivel más bajo, así también, las bendiciones fluyen hasta el nivel más bajo. Esto significa que cuando nuestro ego es elevado, estamos en un lugar espiritualmente distinto al de nuestras bendiciones y, por lo tanto, ellas no pueden permear a nuestras vidas.
Ahora, hablemos por un momento de esta palabra “ego”, porque la usamos todo el tiempo pero no siempre sabemos lo que significa. Ego significa que pensamos que somos mejores que alguien. Quiere decir, por lo tanto, que podemos enojarnos o exasperarnos con esta persona y tratarla mal. Entraña, entonces, que podemos estar celosos cuando alguien tiene más de lo que nosotros tenemos, y podemos hablar indebidamente de ellos y desearles mal. Significa que podemos rechazar a la gente que consideramos insignificante e indigna de recibir nuestro tiempo y nuestro amor. Estas son las señales que delatan el ego.
Ego es lo que nos permite tratar a otro ser humano sin respeto ni dignidad humana.
Es por ello que queremos estar involucrados en un proceso constante para disminuir nuestro ego. Podemos trabajar día y noche para revelar Luz y bendiciones a través de nuestro trabajo y acciones de compartir, pero para que la Luz fluya a nuestras vidas desde arriba (por ejemplo, prosperidad, claridad, salud, paz), debemos bajarnos y tratar a todos con cuidado y consideración.
Todos los días, cuando nos despertamos, la pregunta que nos queremos hacer es, “¿Qué haré hoy para permitir que mi ego disminuya?”. Cuando ésta sea una verdadera prioridad, las bendiciones que están listas para venir vendrán. No hay duda al respecto.
Me siento obligado a abordar esto ahora porque me duele pensar cuan a menudo nos saboteamos a nosotros mismos. Trabajamos tan duro para despertar bendiciones sólo para bloquearles la entrada a nuestra vida a causa de nuestro estúpido ego.
Esta semana, enfócate en cómo tratas a la gente. Date cuenta cuando estás siendo desdeñoso, cruel o celoso. Trabaja en ser más gentil y considerado y ofrece a cada una de las personas que se atraviesen en tu camino un mínimo de dignidad humana. Pero por favor no hagas esto porque es “la cosa espiritual que hay que hacer” o por ser “una buena persona”. Hazlo porque en tu corazón sabes que esto eliminará la barrera entre las bendiciones que has creado y tú.
Puesto: Julio 2, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 7 Comentarios »
Hemos atravesado tantas encarnaciones y nuestra alma ha experimentado grandes problemas sólo para estar donde estamos. Hoy toma la oportunidad.