Los grandes kabbalistas de los últimos miles de años, mantuvieron esta sabiduría con la previsión de que un día serviría como catalizador para el cambio personal y global. Mi esperanza es que estas palabras despierten tu corazón para ser mejor, para elevarte, para ser mejor hoy de lo que fuiste ayer, para que podamos acercarnos a un mundo sin dolor, sin sufrimiento, e incluso como la Biblia y el Zóhar prometieron, sin más muerte.

¡Házte a un lado!

Puesto: Septiembre 11, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Misericordia | No hay comentarios »

El mensaje de esta semana es un poco más largo de lo acostumbrado porque la idea es un poco más complicada.

Moisés, y todos los gigantes espirituales de la Historia, tenían en sus manos el poder de hacer a un lado todas las formas de juicio -dolor, enfermedad, tristeza- tanto en su vida como en la vida de otros.

Cada uno de nosotros fue hecho para alcanzar esta habilidad en nuestra vida; llegar al nivel en que tenemos control sobre el juicio, donde podemos decir “¡Hazte a un lado!” a cualquier juicio que nos ocurra a nosotros o a aquéllos a nuestro alrededor. Y cuando hablan de juicio los kabbalistas se refieren a enfermedad, pobreza, miseria y todas las formas de caos.

Este es uno de los objetivos más importantes de nuestras vidas.

Yo sé que muchos de los que leen esto están pensando que esto no aplica en su propio caso, sino más bien a aquellas pocas personas justas elegidas en nuestra generación. No obstante, de acuerdo con el Zóhar esto es lo que hace a nuestra generación más única que cualquiera otra que la haya precedido por miles de años. Está escrito que mientras nos aproximamos al fin de la corrección, todos tendremos el poder de sanar y eliminar el juicio, a voluntad.

Antes de que explique de manera práctica como luchar y crecer hacia este nivel en nuestra vida diaria, necesitamos entender y creer (creer no es la palabra correcta: tener certeza total)  que podemos, y en esta vida eventualmente lo haremos,  llegar al punto en que es posible hacer a un lado el juicio. Todo inicia en la conciencia. Sólo cuando tengamos el deseo (vasija) de este poder y la certeza de que podemos lograrlo, podremos tenerlo.

Es necesario que sepamos que está en nuestro potencial llegar a este punto.

Hay una historia famosa en el Zóhar que dice que uno de los estudiantes de Rav Shimón estaba a punto de morir, y Rav Shimón vio al Ángel de la Muerte bailando frente a su estudiante. Está escrito, que él ató al Ángel de la Muerte, y salvó la vida del hombre. Rav Shimón tenía este poder en sus manos, y nosotros también estamos hechos para ejercer este poder.

Cierto, la mayoría de nosotros no estamos ahí aún, pero primero debemos tener la claridad de que podemos llegar a este nivel. Todos nosotros, y no sólo los pocos elegidos. Una vez que entendemos esta verdad, entonces empieza el trabajo. Y el trabajo es como sigue.

Cada uno de nosotros tenemos en nuestras vidas dos fuerzas contrarias. El alma, a la que la Kabbalah se refiere como deseo de compartir, misericordia o columna derecha, y el cuerpo, conocido como deseo de recibir para sí mismo, juicio o columna izquierda. Todos los días de nuestra vida nos enfrentamos con innumerables decisiones acerca de qué fuerza habremos de seguir.

Cuando alguien nos provoca y nosotros reaccionamos enojándonos, hemos elegido seguir el deseo de recibir. Entonces esa elección decreta que la izquierda domina a la derecha, el juicio domina la misericordia y el cuerpo domina el alma. Cuando respondemos con paciencia y tolerancia, hemos escogido seguir el deseo de compartir, y esa opción decreta que la derecha reina sobre la izquierda, la misericordia reina sobre el juicio, el alma sobre el cuerpo.

Un poco más tarde, surge una situación desafiante y reaccionamos con desesperación. Una vez más, hemos elegido el deseo de recibir. Esa decisión determina que la izquierda domina a la derecha, el juicio a la misericordia, y así sucesivamente. Pero si respondemos con certeza de que hay una oportunidad en la calamidad, entonces ocurre lo contrario y la derecha gobierna a la izquierda, la misericordia al juicio y así sucesivamente.

Y así pasan nuestros días y también las opciones infinitas de qué fuerza seguiremos. Naturalmente, vemos estas decisiones individuales como insignificantes, incluso sin sentido. Y sin embargo son todo menos eso, ya que la mayoría de estas decisiones determinan el tipo de persona que somos y, por lo tanto, el tipo de influencia que podemos tener en nuestra propia vida y en la vida de otras personas.

Cuando somos consistentes -no perfectos, sino consistentes- en elegir misericordia en lugar de juicio, derecha en vez de izquierda, alma sobre cuerpo, el Creador dice, “eres una persona que en este mundo hace que la derecha gobierne sobre la izquierda y por lo tanto puedes ejercer el poder de controlar cualquier juicio que venga a tu vida, la vida de tus seres amados, y todo el mundo”.

Revisa tu semana pasada, tu mes, tu año, ¿cuántas decisiones tomaste permitiendo que el enojo reinara sobre el amor, los celos sobre la apreciación, la venganza sobre el perdón?

Especialmente en el tiempo que nos queda de Elul, cuando el poder de ver la verdad es más claro que en ningún otro momento del año, piensa en todas las veces que escogiste el juicio. Esto no se trata de ser una “persona espiritual”, o hacer lo correcto, sino  que se trata que sabes que yendo hacia adelante, cuando necesites el poder para eliminar el juicio de tu vida y de la vida de otros, ese poder estará ahí, en tus manos.

Esta es una manera completamente nueva de ver nuestras vidas. Cuando nos empujamos a compartir cuando no queremos (especialmente con alguien que nos desagrada profundamente), cuando nos presionamos para tener certeza en medio de la confusión (especialmente cuando tenemos la espalda contra la pared), cuando nos esforzamos por ejercer dignidad humana al enfrentar intolerancia (especialmente cuando es dirigida a nuestros seres queridos), tendremos el poder de decirle a cualquier juicio, “¡Hazte a un lado!“.

Sé por experiencia que este entendimiento cambia mi proceso de decisión en medio de los desafíos a los que me enfrento todos los días, tanto físicos como espirituales.  Confío en que para ti, lector, hará lo mismo. Ahora que conoces la lógica espiritual, es mi intención que tengas más deseo, que derribes el enojo, la decepción, la tristeza, el egoísmo, y todos los atributos del juicio/ cuerpo/columna izquierda.

Mientras que aprendes a hacer esto consistentemente -repito, no perfecta, sino consistentemente- obtendrás el poder para decir “¡Hazte a un lado!” a la enfermedad, la carencia, la miseria, la inseguridad -y toda forma de juicio- tanto en tu propia vida como en la vida de aquellos que te rodean.


La dote perdida

Puesto: Agosto 27, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Historias | No hay comentarios »

Para poder ser capaz de ver la Luz y las bendiciones de las acciones espirituales importantes que hacemos, tenemos que asegurarnos de que nuestro ego no se involucre. Cuando queremos que la gente sepa lo que hemos hecho -y nos respete por eso- hacemos que nuestras acciones espirituales resulten casi inútiles.

Esto requiere consciencia constante, ya que el ego es muy peligroso y busca constantemente maneras de entrar en la situación.

Esta idea está perfectamente ilustrada en una historia famosa acerca de Rav Zusha de Anipoli. Él viajaba por el campo y mientras entraba en cierto pueblo, vio a mucha gente vestida elegantemente y parada esperando a que iniciara una boda. Parecía ser que había un retraso, y se enteró de que esto se debía al hecho de que la madre de la novia había perdido la dote y no podía pagar la boda.

Rav Zusha se abrió paso entre la gente y encontró a la madre de la novia.  Se acercó y le dijo, “Escuché que ha perdido la dote de su hija. ¿Puede por favor decirme las denominaciones del dinero para que pueda ayudarle a buscarlo?”. Después de contarle los detalles, Rav Zusha respondió, “Creo que he encontrado su dinero. Permítame regresar a la posada donde me alojo y traérselo”.

Volvió media hora más tarde y dijo, “Encontré su dinero”. Todo mundo estaba emocionado, y pronto se corrió la voz de que la boda procedería como se había planeado. Sin embargo, de la nada Rav Zusha anunció, “Quiero tomar una cuota de 30% de la dote por haberla encontrado”.

Todo el mundo comenzó a gritarle, “¿Qué está loco? ¡Una cuota por haberla encontrado! ¡Este dinero está financiando la boda! ¡¿Cómo se atreve?!”.

“Perdón, pero creo que me merezco una cuota del 30% por haberla encontrado, y me gustaría que me la dieran ya”, respondió. Pues bien, eso causó un alboroto, como habrán de imaginarse, y toda la familia se abalanzó sobre él, le arrebato el dinero de las manos, y lo echaron del pueblo como un criminal cualquiera.

Unos meses más tarde el líder del pueblo visitaba al maestro de Rav Zusha,  el Maggid de Mezrich, y le contó lo que había pasado. “No entiendo. Es un estudiante tuyo. Esperaba que su comportamiento fuera ejemplar. ¿Cómo pudo comportarse de forma tan egoísta?”.

Perplejo, el Maggid de Mezrich llamó a Rav Zusha y le dijo, “Quiero que nos cuentes la verdadera historia acerca de lo que pasó en ese pueblo”. Rav Zusha objetó, diciendo que preferiría no hacerlo porque era muy vergonzoso. Después de darle vueltas al asunto, el Maggid finalmente le dijo, “Como tu maestro, te ordeno que me cuentes la historia”.

Así que la contó. “Estaba yo viajando de pueblo en pueblo recaudando dinero para la boda de mi hija. Me tomó cerca de dos meses, pero al final reuní dinero suficiente. Cuando llegué a este pueblo y escuché la triste historia de la dote perdida, decidí que como la boda de mi hija no sería hasta dentro unas cuantas semanas, y ésta se estaba llevando a cabo en ese momento, lo correcto era tomar el dinero que había reunido y dárselo a esta familia. Así lo hice.

Pero, quería asegurarme de que nadie sabría lo que había hecho, así que le pregunté a la madre sobre la denominación correcta para asegurarme de que creería que el dinero era de ella. Regresé a la posada donde me estaba quedando, tomé la dote de mi hija, y fui a cambiar el dinero a las denominaciones especificadas por la madre.

En mi recorrido, mi ego empezó a hablarme. “Zusha, ¿quién más en el mundo haría lo que estás haciendo ahora? ¿Quién más en el mundo tomaría el dinero que pasó meses reuniendo, para la boda de su hija, y se lo daría a un extraño? ¿Quién más en el mundo es tan considerado y compartido como tú lo eres?”. A cada paso que daba, mi ego hablaba más alto y se hacía más fuerte.

Me di cuenta de que si dejaba que mi ego creciera, mi acción se convertiría en algo casi sin ningún valor. Sí, habría sido un sacrificio personal grandioso, pero también habría estado completamente arrebatado por mi ego. Sabía que tenía que encontrar tanto la forma de hacer la acción importante, como de aniquilar a mi ego para que no creciera con esta acción. Fue entonces que se me ocurrió la idea de una cuota por haber encontrado la dote, sabiendo de lleno que me echarían del pueblo avergonzándome.

Era el plan perfecto, Podía llevar a cabo la acción de compartir, y aún así disminuir mi ego”.

La lección de esta historia es que las grandes acciones de compartir -cuando son hechas de manera tal que hacen crecer al ego- se vuelven casi nulas. De hecho, pueden ser incluso dañinas. Debemos tener cuidado para que cuando hagamos acciones positivas -especialmente si son grandes y significativas- también pensemos en maneras de prevenir que éstas agranden nuestro ego. Sólo entonces podremos estar seguros de que estas acciones traerán tanta Luz y bendiciones como puedan a nuestras vidas.


Estar siempre empezando

Puesto: Agosto 25, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 2 Comentarios »

Acabo de leer esta magnífica cita:

“Si el ángel se digna a venir será porque la has convencido a ella, no con lágrimas sino a través de tu determinación humilde de estar siempre empezando: de ser un principiante”.

- Rainer Maria Rilke, Poeta de principios del siglo XX


Una Amistad Verdadera

Puesto: Julio 30, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Charlas | 4 Comentarios »

¿Cuántos amigos verdaderos tienes?

El Rav, mi padre, dice con frecuencia que si una persona merece tener un amigo verdadero en toda su vida, posee una gran bendición.

La verdadera amistad es cuando ponemos las necesidades y deseos de nuestro amigo antes que las nuestras, y ellos hacen lo mismo por nosotros. Muchos de nosotros tenemos gente en nuestra vida por la que nos preocupamos y a la que ayudamos… cuando podemos. Pero la pregunta en cuanto a la amistad verdadera es, ¿son más importantes para mí las preocupaciones de esta persona que las mías? Cuando ambos experimentamos la misma necesidad o carencia ¿busco satisfacer la suya antes de satisfacer la mía?

Cuando la respuesta es sí, tenemos una amistad verdadera.

Ciertamente esto no es algo fácil de hacer, siendo el ego como es. Es por ello que mi padre dice que es una gran bendición si podemos tener el mérito de contar con al menos un amigo así en toda nuestra vida.

Es importante entender el poder espiritual de la amistad verdadera. Cuando una persona tiene una relación con otra en este nivel máximo, puede tanto eliminar juicio, como atraer bendiciones a la vida de ambos.

La explicación de esto es que así como actuamos con otros, así la Luz del Creador actúa con nosotros. Cuando en nuestra mente y nuestro corazón estamos dispuestos a dejar ir todo aquello de lo que nos estamos ocupando, y encargarnos de las necesidades de nuestro amigo todo el tiempo, también el Creador deja todo y se ocupa de nuestras necesidades. Como es arriba es abajo.

Llevado esto un paso más lejos, cuando una persona se encuentra en una situación difícil, una de las herramientas que puede usar para salir de ahí, es desarrollar una amistad verdadera con alguna otra persona.

Una de mis historias favoritas para ilustrar este punto es una que mi padre escuchó de su maestro, y que ahora les contaré. En ella descubro Luz nueva cada vez que la comparto.

Había una vez un hombre que vivió cientos de años atrás, que hizo algo por lo que el rey le condenó a muerte. Después de escuchar la sentencia, el hombre se dirigió al rey y le pidió “¿Puedo por favor contar con una semana para poner mis asuntos en orden?”.

El rey le respondió, “Me gustaría concederte este deseo, pero me preocupa que huyas y no regreses para enfrentar tu condena. Si puedes encontrar a alguien que ocupe tu sitio mientras te dejo en libertad por una semana para que te ocupes de arreglar tus asuntos, te dejaré ir. Pero ten en mente que si no vuelves a tiempo para enfrentar tu condena; mataré a tu amigo, aun si llegas un minuto tarde. Sin embargo, si vuelves antes de que pase una semana, la sentencia se llevará a cabo contigo, como se suponía”.

Este hombre acudió a su mejor amigo, a quien había amado desde la niñez, y le preguntó, “¿puedes hacerme este favor?  Requiero una semana para arreglar mis asuntos antes de que el rey me sentencie a muerte. Necesito que me sustituyas en la cárcel por una semana y así el rey me permitirá ir”.

Su amigo le respondió, “claro que iré a la cárcel en tu lugar, haría cualquier cosa por ti”.

Pasa una semana y el hombre pone sus asuntos en orden. Pero se demora en el camino de vuelta y llega un poco tarde de regreso a la cárcel. El rey decide, “este hombre no ha cumplido su promesa, así que no tengo más remedio que  llevar a cabo la sentencia de muerte en su amigo”. Los guardias acompañan a su amigo a  los calabozos para que se prepare para ser ahorcado.

Y entonces el hombre que estaba originalmente sentenciado a muerte empieza a correr hacia los calabozos. “¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy! Se me hizo un poco tarde pero aquí estoy”. Yo fui el sentenciado a muerte así que yo soy el que debe morir. Liberen a mi amigo y pónganme en su lugar”.

Entonces el amigo empieza a gritarle de vuelta, “¡No, pasaron los siete días! De acuerdo con los términos de su contrato, mi amigo no puede ser ejecutado. Ahora soy yo el que se supone que debe morir!”. Y ambos empezaron a alegar por sus casos ante el rey, rogando cada uno por ser ejecutado en lugar de su amigo.

El rey, al ver el amor desinteresado entre estos dos amigos, pidió silencio. “Mi decreto mandaba la muerte de una persona, pero veo que el lazo entre ustedes es tan completo que si llevo a acabo la sentencia estaré matando a dos personas. Por lo tanto me veo forzado a anular mi decreto original. Ambos pueden irse”.

Cuando miras tu vida, ¿puedes identificar una amistad así? Si no, esfuérzate por desarrollar este nivel de preocupación y altruismo dentro de ti. Sé conciente de que cuando desarrollas un lazo así de profundo con otro ser humano, eliminas juicio y abres las puertas a un tremendo flujo de Luz y bendiciones a tu vida.

¡Podamos todos merecer un amigo verdadero!


Esculpiendo tu realidad

Puesto: Julio 9, 2009 | Autor: Michael | Archivado como: Estar Atento | 9 Comentarios »

La semana pasada hablaba con un estudiante que compartió conmigo noticias difíciles acerca de su familia. Su pariente cercano estaba experimentado lo que “parecía” ser el comienzo temprano de un desorden debilitador del cerebro. Aún no había un diagnóstico médico y, sin embargo, él y su familia estaban ya proyectando lo peor.

En mis conversaciones con esta persona, le dije lo peligroso que es sentarse por ahí a discutir lo mal que están las cosas, o que van a estar. Las palabras y los pensamientos tienen poder. Estaba pensando cuan a menudo el Rav me enseñó, “nunca dejes a las cosas negativas entrar en tu mente o salir de tu boca”.

Él no quería decir que debiéramos ignorar. Él no quería decir que no sintiéramos dolor. Él quería decir que debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para inyectar pensamientos y palabras positivos en las situaciones. La manera en que pensamos acerca de las cosas, y la manera en que hablamos de ellas, les permite manifestarse.

En el nivel espiritual, la energía viene a este mundo sin forma. Piensa en ella como el barro crudo antes de que el escultor le haya puesto las manos encima. Nuestras palabras y pensamientos son las manos del escultor, dando aspecto, forma y dimensión a nuestra realidad. Nosotros completamos la manifestación.

Yo escucho a la gente hablar todo el tiempo de sus dificultades, de lo mal que están o van a estar las cosas. Espiritualmente, esto es un problema porque nuestras bocas forman la energía, de una u otra manera. Cuando somos reflexivamente pesimistas, corremos el riesgo de crear manifestaciones incambiables -Bueno, nada es incambiable - pero al menos manifestaciones mucho más difíciles de lo necesario.

De hecho, el Zóhar dice que si tienes un sueño deberías decírselo sólo a alguien que sabes que te ama de verdad. Como la energía, un sueño es Luz no manifestada. Aún si se supone que debe ser una bendición, puede ser deformado por nuestros pensamientos y palabras, o por todo aquello que nos rodea. Por lo tanto, es muy importante mantener nuestras palabras y pensamientos tan positivos como podamos en cualquier situación. Y, desde luego ser conscientes de no estar cerca de gente que no hace otra cosa que inyectar dudas e incertidumbre.

Otro ejemplo se remonta a miles de años atrás al reino del Rey Yoshiyahu. Él estaba viviendo levantamientos tremendos en su nación, y quería escuchar directamente del Creador qué hacer al respecto. Como a menudo sucedía, él fue en busca de un profeta que podía traer profecías de los mundos superiores. En ese tiempo los mejores eran el profeta Jeremías y la profetisa Huldá. Después de mucho deliberar, el rey envió a su mensajero para que le trajeran el mensaje de Huldá, a pesar de que Jeremías era un profeta más famoso. Su decisión se basó en el principio kabbalístico de que las mujeres son, por naturaleza, más amables y compasivas. El Rey sabía que toda profecía se forma por la esencia del profeta, y sabía que cualquiera que fuera el mensaje que les estaba siendo enviado desde los mundos superiores sería una manifestación más positiva, si ésta era canalizada a través de una mujer.

Es la misma idea. Cuando entendemos que así como la energía desciende, alguna positiva y otra con desafíos en ella, así también la forma en que nosotros y los que nos rodean hablan y piensan de la situación empieza a formar dicha situación.

Por lo tanto, debemos ser conscientes del peligro del habla y de los pensamientos negativos, ya que se relacionan con nosotros y con las personas que dejamos entrar en nuestras vidas.

Esta semana, entiende el poder que tus palabras y pensamientos juegan en manifestar tu realidad. Entre más consciente eres, mejor será el resultado para ti y quienes amas. Si estás en verdad luchando con esto -como todos lo estamos- entonces acércate a alguien que sabes que inyectará optimismo y te ayudará a fortalecer tu visión. Este intercambio puede ser crucial al influir positivamente en tus bendiciones.